Tal vez nunca hayas estado en Los Ángeles, pero seguro que has visto el Río de Los Ángeles sin darte cuenta. Es esa zanja de concreto gigantesca que tanto le gusta filmar a Hollywood: carreras de autos, escenas de persecuciones, e incontables comerciales grabados sobre su superficie gris. Pero es extraño. Este río no parece un río.
Después de inundaciones catastróficas hace casi un siglo, el río comenzó a ser revestido con concreto en la mayor parte de sus 51 millas (82 kilómetros). El río se convirtió en un canal gris con un solo propósito: desalojar el agua de lluvia desde las montañas hasta el mar lo más rápido posible.

Pero en tres tramos, el río no pudo ser revestido con concreto. Y en esos tramos, ocurrió algo que nadie había planeado. Los álamos y los sauces regresaron. Las garzas, las garcetas y el matalote de Santa Ana (una especie de pez en peligro de extinción) también volvieron. Y la gente regresó también, para disfrutar del río que se había convertido en el parque de su vecindario, para andar en bicicleta o para usar sus kayaks.

El mismo río, dos realidades. El concreto cumple una sola función a un precio muy alto. Los tramos naturales cumplen múltiples funciones a la vez: protegen contra inundaciones, mejoran el hábitat, la salud pública, la recreación, la calidad del agua, bajan las temperaturas locales … Y el río atraviesa vecindarios donde casi un millón de personas viven a menos de una milla (1,6 kilómetros) de distancia. Por suerte para nuestras amistades de Los Ángeles, el Río de Los Ángeles está en proceso de restauración que traerá de vuelta muchos de los múltiples beneficios del río, como hábitat, aire más limpio y áreas verdes en la ciudad, además de mejorar la calidad del agua, reducir la erosión y, por supuesto, mantener (o incluso mejorar) el tan necesario control del riesgo de inundaciones.
Este proyecto de restauración en el Río de Los Ángeles es un ejemplo de una solución basada en la naturaleza. Las soluciones basadas en la naturaleza ayudan a adaptarnos a condiciones ambientales difíciles trabajando con la naturaleza, no en contra de ella. La infraestructura gris (de concreto) suele ser más costosa y ofrece menos beneficios con más impactos negativos. Las soluciones basadas en la naturaleza suelen ser más económicas y pueden abordar los mismos problemas de manera más natural que la infraestructura de concreto y con muchos más beneficios y efectos secundarios positivos.
Esta es la primera publicación de una serie sobre cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden ayudar a California. Puedes leer nuestra Guía sobre soluciones-basadas en la naturaleza aquí. También puedes ver nuestro primer video en Instagram:
Latigazos climáticos
Muchos de los problemas de salud pública y ambientales que experimentamos en California y en otras partes del mundo provienen de un legado de manejo insostenible de los recursos naturales, agravado por el cambio climático. Los eventos extremos que oscilan de un extremo a otro como un latigazo son ahora la nueva normalidad.

La infraestructura gris fue originalmente diseñada para controlar la naturaleza en lugar de entender cómo trabajar sosteniblemente con el medio ambiente, como hacen muchas comunidades Indígenas alrededor del mundo. Y ahora que el clima y las condiciones están cambiando, la infraestructura rígida de concreto no consigue adaptarse en muchos casos. Su baja capacidad de adaptación y el cambio climático están haciendo que la destrucción sea más frecuente y más costosa, y nuestra respuesta tradicional ha sido reaccionar en lugar de prevenir. California gasta miles de millones de dólares en impactos de incendios, inundaciones y sequías después de que ocurren, lo cual es mucho más costoso que prevenirlos desde un principio. Cada dólar que no invertimos hoy en resiliencia termina costándonos unas seis veces más en el futuro cercano.
Y esos costos no se pagan de manera equitativa. Todas las personas pagamos con nuestros impuestos la ayuda para desastres y emergencias. Pero las comunidades en primera línea con infraestructura limitada además pagan con su salud, su bienestar y su calidad de vida.
Necesitamos preparar a California para lo que viene, pero la respuesta no es simplemente más infraestructura gris. Las presas, los diques y los drenajes pluviales de concreto son costosos, frágiles y están construidos para luchar contra la naturaleza en lugar de trabajar con ella.
Las soluciones basadas en la naturaleza son una manera mejor (y más económica) de enfrentarnos a estos desafíos.
Soluciones basadas en la naturaleza y el reúso de tierras de cultivo en regiones agrícolas
Aquí donde vivo, en Merced, California, en medio del Valle de San Joaquín, la agricultura es uno de los principales motores económicos y representa la identidad de mucha gente. Pero la agricultura en California no ha sido sostenible durante más de un siglo, sobre todo por un manejo inadecuado del agua y por prácticas agrícolas inadecuadas (como arar tierra seca, el uso excesivo de pesticidas, el monocultivo o el riego de tierras marginales), problemas que son agravados por el cambio climático. Parte de mi trabajo consiste en entender este sistema y encontrar soluciones que no generen nuevos problemas. Y como me encanta la agricultura y el medio ambiente, y tengo muchos amigos que viven en comunidades de campesinos, llevo pensando en soluciones basadas en la naturaleza para regiones agrícolas desde hace años.
Mi trabajo gira en torno al reúso de tierras de cultivo para lograr una transición justa de la tierra. La ley de agua vigente en California exige que las agencias locales gestionen el agua subterránea de manera sostenible y eviten lo que la ley llama “resultados no deseados”, tales como pozos secos, subsidencia del terreno e intrusión de agua de mar. Este marco legal tiene el potencial de convertirse en un poder transformador capaz de cambiar un sistema que no funciona para todos. Y para lograr la sostenibilidad del agua, California podría necesitar reusar cerca de un millón de acres (unas 400.000 hectáreas) de agricultura irrigada para reducir nuestra huella hídrica.
Aunque esta es una tarea enorme, también es una gran oportunidad para corregir un legado de problemas que comenzó hace más de un siglo, y a la vez adaptarnos al cambio climático, adoptar prácticas agrícolas sostenibles y gestionar los recursos públicos de manera sostenible. Las soluciones basadas en la naturaleza pueden abordar la sostenibilidad del agua de múltiples maneras, incluyendo la recarga de acuíferos, la restauración de llanuras de inundación y las prácticas agrícolas sostenibles. Y también pueden atender problemas de salud pública, como la prevención de inundaciones, la erosión, la prevención de polvo, la reducción de la contaminación, la falta de áreas verdes y el calor extremo. Las soluciones basadas en la naturaleza también pueden generar empleo local durante su construcción, mantenimiento, o incluso para el turismo y otras ideas nuevas. Sin embargo, las soluciones basadas en la naturaleza no son una solución para todo, y necesitaremos crear caminos para fomentar economías locales no extractivas que traigan sostenibilidad completa a las regiones agrícolas. A esto le llamamos una Transición Justa de la Tierra, y junto con aliados como Allensworth Progressive Association, Community Water Center y Environmental Defense Fund, y con agencias como el Departamento de Conservación de California, estamos apoyando políticas y acciones basadas en ciencia para traer sostenibilidad a las regiones agrícolas de California.
En esta serie mostraremos el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza para convertirse en las mejores herramientas para abordar el reúso de tierras de cultivo y para enfrentar la justicia climática en las áreas agrícolas.
Si quieres saber más, puedes leer nuestra guía: Soluciones basadas en la naturaleza para crear resiliencia en regiones agrícolas de California. Y si quieres saber más sobre las buenas prácticas en el reúso de tierras para una transición justa de la tierra más allá de las soluciones basadas en la naturaleza, puedes visitar la página web de UCS (en inglés pero con multiples recursos en español) Guiando las transiciones de tierras de California hacia la justicia y la equidad.
California tiene las herramientas, el conocimiento intelectual y el financiamiento para hacer realidad esta mejor decisión. La Proposición 4, el Bono Climático, va a dedicar miles de millones de dólares a la resiliencia climática y al reúso de tierras, y las soluciones basadas en la naturaleza pueden ser una de las mejores formas de invertir el dinero de quienes pagamos impuestos para crear sostenibilidad y transformar el sistema para que funcione para todas las personas.
